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Misa de Navidad en la Catedral de Melipilla

Con el pesebre dispuesto frente al altar mayor, a la espera de la llegada del Salvador, la Catedral de Melipilla recibió a los feligreses para la celebración de la Solemnidad de Navidad.

 

La ceremonia fue presidida por monseñor Cristián Contreras Villarroel, obispo de Melipilla, quien agradeció la bondad, la cercanía, la amistad, la generosidad de tantas personas y familias que le enviaron un mensaje de saludo o un regalo, lo que definió como pura gratuidad. Agradeció la fidelidad de décadas de muchas personas y familias. Y también invitó a los asistentes a hacer unos instantes de silencio para agradecer a tantas personas que llevan en el corazón.

 

En su homilía, el pastor, indicó que “ante el `misterio´, caben dos actitudes, dos gestos: inclinarnos como lo hacemos esta noche y lo hacemos el Viernes Santo ante la Cruz redentora del mismo Jesús que celebramos esta noche en su Natividad. Nos inclinamos, nos abajamos, como lo ha hecho el Hijo eterno de Dios al compartir nuestra humanidad en todo, menos en el pecado, justamente para redimirnos de esta esclavitud. Otra actitud es la de adorar. Hagamos un gesto de adoración esta noche ante nuestros pesebres o imágenes del Niño Dios en nuestros hogares. Hace bien adorar, contemplar, empaparnos de la presencia del Dios-con-nosotros, tal como contemplamos a las personas que amamos, incluso cuando las despedimos de esta existencia terrenal y rendimos homenaje a sus restos mortales”, dijo.

 

Además pidió un regalo para la diócesis que es “acoger a los hermanos y hermanas llegados desde otros países (…) dispongamos para ellos un pesebre de acogida; de parroquias que sean como su hogar. Agradezco a la pastoral de migrantes operante en muchas de nuestras parroquias. Protejamos su dignidad y denunciemos a la mala vida organizada, de modo que todos quienes buscan mejores expectativas de vida para ellos y sus hijitos, puedan decir como del niño Jesús: `El niño iba creciendo y robusteciéndose; estaba lleno de sabiduría y gozaba del favor de Dios´ (San Lucas 2, 40). Hermoso y desafiante pesebre”, añadió.

 

Al finalizar la celebración los feligreses pudieron besar los pies del Niño Dios a la salida del templo.

 

Fuente: Comunicaciones Melipilla

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