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Homenaje de Gratitud a la Sra. Raquel Torres

Con una emotiva misa el viernes 27 de enero de 2017, el personal del obispado de Melipilla rindió homenaje y gratitud a la señora Raquel Torres, secretaria personal del obispo don Cristián Contreras Villarroel.

 

Él la conoció en la Conferencia Episcopal de Chile (CECh) el año 2003, y tuvo la alegría de trabajar con ella durante su primer periodo como Secretario General de la CECh, hasta el año 2008.

 

El día en que don Cristián tomaba posesión de la diócesis encomendada por el papa Francisco el 31 de mayo de 2014, entrando a la Catedral de Melipilla, la vio junto a su esposo, el doctor Luis Román. Se detuvo ante ella, la saludó y le pidió un gran servicio: que lo acompañara como secretaria personal en sus primeros años a cargo de la diócesis. Así lo hizo durante casi tres años.

 

En la eucaristía de despedida el obispo hizo un elogio a la mujer, que son la mayoría de las colaboradoras del obispado, citando al papa Juan Pablo II en su carta apostólica a las mujeres Mulieris Dignitatem. Dio gracias al Señor por la vocación y la misión de la mujer en el mundo y en la Iglesia; agradeció a la mujer madre, a la mujer esposa, a la mujer hija y a la mujer hermana, a la mujer trabajadora, a la mujer consagrada; y citando al mismo san Juan Pablo II, a la mujer “¡por el hecho mismo de ser mujer!”.

 

Don Cristián recordó con cariño a las secretarias que ha tenido en su vida: Pilar Videla, en la Cancillería del Arzobispado de Santiago; Alejandra Alvear en su parroquia Natividad del Señor, en Santiago; Carmen Segura y Sonia Lagos en el Arzobispado de Santiago, a Magdalena Valenzuela y Marcela Algaze de la CECh, y, ciertamente a Raquel Torres, a quien le dio el adiós durante la celebración eucarística.

 

El Pastor recordó que cada partida es como morir un poco, y que ha llorado en silencio sus partidas o no seguir trabajando con ellas. Dijo a Raquel: “usted ha sido generosa, ha sido como una madre, confidente, discreta, todo lo que debe ser una secretaria”. Además agradeció a su familia estos casi tres años que lo ha acompañado en el obispado.

 

En ese momento, el obispo, por la emoción que le embargaba, no pudo continuar con su reflexión y homilía.

 

Al finalizar la Santa Misa, don Cristián le entregó como ofrenda un pequeño cirio regalado el año 2003 para su ordenación episcopal por las Carmelitas del monasterio de San José de Pedro de Valdivia de Santiago, que lleva inscrito su lema episcopal: “¡Ven, Señor Jesús!” y la imagen de la Natividad del Señor, donde era párroco en esos años. Fue una mañana llena de emociones y, especialmente, para don Cristián que no ocultó las lágrimas de sus ojos.

 

Fuente: Comunicaciones Melipilla



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