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“Jesús, enséñame a quererte, como Tú me quieres, enséñame a ver Tu rostro en el rostro de mis semejantes”

El Jueves Santo se celebró en la Catedral de Melipilla, la Solemne Misa de la Cena del Señor, con el lavado de pies a las familias de los niños de catequesis de Primera Comunión.

 

Con la celebración del Jueves Santo la Iglesia se introduce en el Triduo Pascual, en la conmemoración del misterio de la Pascua del Señor. La celebración fue presidida por Mons. Cristián Contreras Villarroel, obispo de Melipilla.

En su homilía, el obispo dijo: “Hoy es tarde hermosa que nos une como Iglesia Universal, es el inicio del Triduo de Pascua que culminará en la Vigilia Pascual y el Domingo de Gloria, pero cuyo pórtico de entrada ha sido la maravillosa celebración del Domingo de Ramos, con esas dos expresiones que son contradictorias; por una parte el pueblo, sobre todo los niños, que aclaman con las palmas al Señor Jesús y por otra parte el relato de la Pasión que se nos habla de cómo revierte la expresión de gran parte del pueblo en contra del Señor Jesús”.

Además el Pastor mencionó que “es interesante captar cómo la Iglesia celebra hoy la Cena del Señor que nos recuerda el lavatorio de los pies, este gesto que hace Jesús de servidumbre, -porque el siervo , el esclavo,  debía lavar los pies a su señor-  y les pide a sus discípulos que hagan exactamente lo mismo. La sabiduría de la Iglesia nos dice que quien participa del cuerpo entregado y de la sangre derramada no puede quedarse allí en el rito, sino que tiene que vivirlo en el amor fraterno, es decir que la vida sea una modificación de esta eucaristía que celebramos todos los días y muy especialmente todos los domingos. Por eso el nombre de la Eucaristía o  “fracción del pan”  como le llamaban en la Iglesia primitiva, y después,  con el correr de los siglos se le llamó la misa, que tiene que ver  con la expresión latina con que el diácono o el sacerdote despedía a la asamblea”.

Monseñor Contreras Villarroel agregó que “Eucaristía que se prolongue en la vida y en el servicio fraterno, que nunca falten los servidores como son las vocaciones al sacerdocio ministerial, pero es bueno saber que todos nosotros, en virtud del bautismo, somos un pueblo elegido, una raza de sacerdotes, de profetas y de reyes porque participamos de la realeza del sacerdocio y del profetismo de Cristo. Nosotros como bautizados también vamos a renovar las promesas del bautismo en el día de la Vigilia Pascual porque pertenecemos a este pueblo Santo de Dios”, culminó el obispo.

 

Fuente: Comunicaciones Melipilla



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