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Día de Todos los Santos

El miércoles 1 de noviembre, en el Cementerio Parroquial de Talagante, el obispo Cristián Contreras Villarroel celebró la Santa Eucaristía en honor a todos los Santos.

El Obispo dijo que “es una tradición que cuando la Iglesia celebra la fiesta de Todos los Santos recordemos a nuestros difuntos, por ser este un día festivo y que permite a tantas personas acudir a los campos santos, a los cementerios a hacer un recuerdo agradecido de sus antepasados, de sus seres queridos, hace bien ser agradecidos, hace bien recordar a aquellos que nos precedieron con el signo de la muerte, pero que en su vida nos transmitieron los grandes valores humanos y los grandes valores cristianos, los valores de la defensa de la vida, los valores de la promoción de la familia, por eso está esta multitud de gente aquí en este cementerio y están también en tantos otros lugares rindiendo ese homenaje, como dice el texto del eclesiástico `hagamos memoria de los hombres y mujeres de bien, aquellos que nos legaron cosas positivas, porque de los malvados nadie se acordará”.

También señaló que es bueno agradecer y “tomar conciencia de esa gratitud que debemos tener con nuestros fieles difuntos, tenemos tanto que agradecer, por el don de la vida y tanto que agradecer y pedir para que estas personas queridas estén gozando de la primicia a Dios, estén gozando del rostro de Dios, de este Dios a quién buscaron en esta vida. Y lo decía así la Carta de San Juan `sabemos que cuando Él se manifiesta y seremos semejantes a Él porque lo veremos tal cual es´. Ese es el anhelo de todo ser creyente, cristiano, católico, contemplar el rostro de Dios, es el anhelo de muchos de los salmistas `cuándo contemplaré el rostro del Señor´, que es el rostro luminoso de Dios”, dijo.

“Fiesta de Todos los Santos, todos los días celebramos a un Santo o a una Santa que tuvieron diversos carismas, y carismas que estuvieron puestos al servicio del pueblo de Dios, al servicio de los enfermos, de los más pobres, de los encarcelados, al servicio de las familias, al servicio de la educación, y así podríamos encontrar una nube ingente de situaciones en las cuales estos Santos quisieron mostrar la misericordia de Dios y hoy la Iglesia recuerda a todos los Santos, aquellos canonizados y aquellos que no fueron canonizados pero que vivieron una existencia santa, y recordemos también que nosotros en el Credo decimos `creo en la comunión de los Santos´, los santos somos nosotros, los santos son los bautizados, los santos son como dice el texto del apocalipsis que esta escrito para cristianos perseguidos dice `estos que vienen con sus túnicas blancas, que las han blanqueado en la sangre del cordero´, hay algo que no cuaja en esta imagen, no se puede blanquear algo en la sangre, pero en el bautismo sí, hemos sido blanqueados en nuestra existencia participando en la sangre de Cristo el Señor”… “Queremos entonces venir a los cementerios no solamente para recordar a los seres queridos, sino también para rezar por ellos y para saber de que la promesa de Dios se cumple y que estamos llamados a una vida que no termina al interior de esta historia sino que la trasciende”.

Agregando un breve comentario sobre la paz dijo: “la paz es el primer regalo de Cristo resucitado, cuando resucitado entra en el lugar en que estaban los discípulos, que estaban encerrados por temor a los judíos, la primera palabra que dice es `paz a ustedes´ y los libero del temor, del miedo que es producto del diablo que nos hace que hagamos las cosas que el Señor nos ha pedido que hagamos, la paz, la paz es lo que pedimos para el mundo, la paz es lo que pedimos para nuestras familias, la paz pedimos para nuestro Chile, queremos paz, gritamos paz, queremos ser hombres y mujeres de paz, pero una paz que sea activa, una paz que trabaje promoviendo la justicia, promoviendo la vida, promoviendo la familia, en fin, la paz. Y que decimos de las personas que enterramos en los cementerios “que descansen en paz”. Y Jerusalén del cielo a donde peregrinamos significa ciudad de paz o visión de paz, ese es el gran regalo de Dios. Busquemos la santidad en nuestra vida sabiendo que somos pecadores, busquemos sanar todos nuestras heridas históricas, nuestras heridas familiares, y trabajemos por la paz, nos preparamos para recibir al Papa Francisco y cual es el lema que hemos puesto “Mi Paz les Doy”, porque ese es el gran don de Cristo resucitado. Que la Virgen María, ella que esta contemplando el rostro de Dios en cuerpo y alma nos ayude en este peregrinar y San José, patrono de nuestra Diócesis de Melipilla, custodio del redentor nos acompañe también en este caminar”, culminó.

Fuente: Comunicaciones Melipilla



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