EL ROL DE LA MUJER A LA LUZ DE LA FE

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Reflexión de la Hermana Eunices Fernández Rodríguez, acompañante en pastoral parroquial, de la comunidad Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia, en el contexto del Día Internacional de la mujer.

 

En la sociedad actual se experimentan relaciones frágiles, fraccionadas, donde muchas veces hay violencia, desprecio por la vida, la bondad, lo bello, lo gratuito o lo pequeño.

 

Nunca se ha visto amenazada tanto la especie humana; se habla incluso de la extinción de la misma especie humana. Qué decir de otras especies más pequeñas, igualmente significativas, algunas de las cuales como dice el papa Francisco, ya dejaron de existir. Bajo este mismo concepto que parece desolador, hay unas señales del Reino. La mujer aparece como una semilla vigorosa que lleva adentro la vida, la ternura, la delicadeza. Su figura humana fue modelada con tanto amor por su hacedor, y con una visión única, insospechada, para dar la vida, gestar, cuidar y hacerla crecer.

 

La mujer fue creada de una manera bella. Una de sus capacidades, y que ayudaría mucho en la sociedad actual, es la de trabajar en cooperación y desde la experiencia de unir lo que sentimos a lo que pensamos. Es una manera de estar en medio de la realidad, una gran riqueza. Hoy, es imposible soñar con una sociedad más humana e integral sin la participación significativa de la mujer, sin este aporte esencial y fundamental.

 

La mujer también se presenta con una gran habilidad comunicativa, capaz de generar vínculos significativos en lo cotidiano que provocan grandes cambios que tocan incluso las estructuras que ahogan la vida y que no producen otras vidas. Otra posibilidad que tiene la mujer es la creatividad de buscar respuestas novedosas y audaces, que dan solución a la realidad.

 

La mujer tiene una gran capacidad de resiliencia, de resistir, de vivir situaciones difíciles, llevarlas consigo y seguir caminando. Es capaz de celebrar la vida en los momentos quizás más oscuros. La historia de salvación está llena de ejemplos de mujeres bellas que en la sociedad y en el mundo rompen muros, son capaces de abrir caminos, de llenar de esperanza a otros.

 

La mujer está siempre en los senderos esparciendo semillas, cuidando lo recién nacido. La mujer es un ser que nunca muere, siempre tiene la posibilidad de hacer estallar la vida allí en la realidad donde habita. No importa la edad biológica que esté viviendo. Una abuela, una madre, una hermana. No importa el contexto cultural a la cual pertenece, ni los estudios que haya tenido; siempre está dispuesta a dar la vida.

A mí me fascina contemplar cómo el mismo Dios quiso vincular su proyecto a una mujer, María, para echar a andar todo su proyecto de salvación. Asimismo, a lo largo de la historia de la fe está salpicada, por no decir tejida, de vida de mujer.

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