MISA POR FALLECIMIENTO PRESIDENTE SEBASTIÁN PIÑERA ECHEÑIQUE

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Con profundo pesar el pasado jueves 8 de febrero en la parroquia de Santo Domingo, la comunidad diocesana se reunió para celebrar la Santa Misa en recuerdo del fallecido presidente Sebastián Piñera Echeñique en un accidente en helicóptero.

La Eucaristía contó con la presencia del alcalde de Santo Domingo, Dino Paolo Lotito, los embajadores Gonzalo Mendoza y Pedro Pablo Díaz; quienes viajaron desde Santiago, en nombre de la familia Piñera Morel, sacerdotes, diácono, seminarista y la asamblea presente.

 

En la oportunidad nuestro obispo, monseñor Cristián Contreras Villarroel, expresó el dolor generalizado por la partida del ex mandatario: “Nos reunimos en momentos de mucho dolor para celebrar el misterio de la fe: la Eucaristía, misterio de Dios con
nosotros. Dolor por el infausto accidente que costó la vida del ex Presidente don Sebastián Piñera Echenique, precedida por la tragedia de los incendios en la Región de Valparaíso con más de un centenar de personas fallecidas, miles de familias que han
perdido sus humildes casas y el fruto de sus esfuerzos y trabajos de toda una vida”.

 

“Estos momentos de tristezas deben abrirnos al horizonte de la esperanza cristiana. Momentos aciagos y dolorosos como estos, deben ser un verdadero retiro espiritual. Estamos invitados a revisar nuestra vida terrena y preguntarnos qué quiere decirme Dios en lo personal, sabiendo que, como dice San Pablo, “todo contribuye al bien de los que aman a Dios (…) ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿El sufrimiento, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada? ¡Pero en todo esto salimos más que vencedores gracias a Dios que nos ha amado!”, enfatizó.

 

Agregó que ante el drama de la muerte se expresan certezas: “El Señor dice: No se inquiete su corazón. Crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Son esas habitaciones que los creyentes queremos morar. ¡Demos gracias al Señor por su bondad y preocupación por nosotros!”

 

En la ocasión el obispo destacó algunos frutos de la labor de Sebastián Piñera: “La reconstrucción del Chile después del terremoto de febrero de 2010; la liberación, contra toda esperanza, de 33 mineros cautivos en la tierra; la vacunación de la pandemia que evitó millares de muertes; la Pensión Garantizada Universal; la templanza y fortaleza democrática para hacer frente a la violencia anarquista de delincuentes infiltrados en octubre de 2019”.

 

Para finalizar recordó un encuentro que tuvo con él siendo obispo auxiliar de Santiago cuando celebraba en el Santuario de la Inmaculada Concepción del Cerro San Cristóbal, una misa dominical por el Día de la Madre. “Al finalizar la misa me saludó Sebastián Piñera junto a su esposa Cecilia y me dijo: “Cristián, siempre subo al Santuario este día para recordar a mi madre, cuyas cenizas están en los jardines al pie de la Virgen”. Un amigo suyo me dijo: “ella quería ser vista desde todo Santiago”.

 

 

Un hombre de fe profunda

Al finalizar la Santa Misa el ex embajador de Chile en Portugal, Pedro Pablo Díaz, compartió una anécdota vivida con el ex mandatario, la cual refleja el profundo amor que sentía por la Santísima Virgen.

 

En la ocasión contó que minutos antes de entrar a la misa recibió en su celular una foto en que aparecía el presidente Piñera junto a las Hermanas Clarisas en Portugal cuando visitó la pieza donde vivió Santa Jacinta, la pastorcita de Fátima. “No creo en las coincidencias sino en la Providencia y por eso les comparto esta historia: Cuando el Presidente tuvo una visita oficial a Portugal yo era embajador. Él me pidió que lo acompañara al Monasterio de las Clarisas que quedaba muy cerca de la embajada. Allí conocimos la silla donde se sentaba Nuestra Señora de Fátima cuando le hablaba a la pastorcita. En ese momento el Presidente me dijo “hay que invitar a Nuestra Señora de Fátima a Chile, a la original. Me tocó hacer las gestiones y tres meses después la teníamos en la puerta de La Moneda. Con su mujer Cecilia salieron al encuentro de la Virgen que llegaba a Chile y entonces Sebastián le dice: “Bienvenida Nuestra Señora de Fátima. Por primera vez en la historia entras al pueblo de Chile, entras al corazón de los chilenos. Te recuerdo que estuvimos contigo en Portugal en Santa Jacinta, también con algunos amigos en Portugal y ahora te damos la bienvenida en La Moneda”.

 

“Los diplomáticos sabemos que la reciprocidad es muy importante y en este minuto es la Señora de Fátima la que ahora le dice tú me diste la bienvenida al palacio de La Moneda y yo ahora te doy la bienvenida al Reino de Dios”, relató.

“Sebastián en todos sus discursos nombraba a Dios y le pedía al Señor Jesús que bendijera al pueblo chileno. Un hombre de fe profunda, de oración y acción, inspirado en el padre Hurtado, muy cercano a la obra jesuita”, afirmó.

 

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