El pasado 13 de septiembre, la Catedral de Melipilla fue escenario de la solemne ceremonia del Te Deum, en la que, como cada año, se elevó una acción de gracias a Dios por los dones recibidos y por nuestra patria en sus Fiestas Patrias. Presidido por Monseñor Cristián Contreras Villarroel, obispo de la diócesis, el evento congregó a autoridades locales, feligreses y miembros de la comunidad, quienes se unieron en oración y reflexión sobre los desafíos y esperanzas de Chile.
El Te Deum, una tradición que data desde los primeros años de la independencia, tiene como propósito central rendir tributo a Dios y renovar el compromiso con los valores fundamentales que cimentan nuestra nación: la justicia, la fraternidad y la paz. Este acto litúrgico se ha convertido en un momento clave para agradecer por lo vivido y pedir por el futuro de Chile, tal como lo señaló Monseñor Contreras en su homilía: “Es un momento para hacer memoria agradecida por los dones recibidos y que no siempre somos capaces de percibir por la vorágine cotidiana”.
Durante su mensaje, el obispo destacó que las Fiestas Patrias son más que una mera celebración, son una oportunidad para mirar hacia atrás y reflexionar sobre el presente y el futuro del país: “Aunque año a año repitamos los mismos gestos, las fiestas patrias siempre nos recuerdan el paso de un año más, los momentos alegres y gozosos”. Subrayó que este tiempo es ideal para detenerse y contemplar la vida, pidiendo a Dios que continúe sosteniendo a Chile en la construcción de una nación más justa y solidaria.
Uno de los temas centrales de la homilía fue el llamado a combatir la indiferencia frente a los problemas que aquejan al país, como el narcotráfico, la trata de personas y el crimen organizado. Monseñor Contreras expresó con firmeza que “lo que no podemos permitirnos es la indiferencia o peor, la expresión ‘¿A mí qué me importa?’”, citando al Papa Francisco en su crítica a la falta de empatía en tiempos de crisis.
El obispo vinculó el Evangelio proclamado ese día con la necesidad de actuar frente a las dificultades sociales actuales. Recordó el pasaje en el que Jesús, a pesar de su agotamiento, no abandona a las multitudes que lo seguían, sino que las alimenta tanto espiritual como físicamente. “El Señor Jesús ‘al desembarcar y ver a toda aquella gente se compadeció de ellos porque parecían ovejas sin pastor’”, afirmó Monseñor Contreras, explicando que la compasión de Cristo va más allá de un mero sentimiento de pena, sino que es un llamado a actuar en favor del prójimo con amor y generosidad.
En un gesto simbólico y poderoso, Monseñor Contreras conectó la historia del Evangelio con la realidad de las comunidades locales de la diócesis, mencionando a los habitantes de lugares como Puangue, Alhué, El Tabo y Melipilla, entre otros. Invitó a los presentes a mirar con atención los rostros y las necesidades de sus vecinos, para escuchar y responder con generosidad y solidaridad.
El mensaje culminó con un llamado a la acción, especialmente dirigido a las autoridades y a quienes tienen responsabilidades públicas. Citando a Jesús, Monseñor Contreras instó a todos a “darles ustedes de comer”, recordando que, como pastores y líderes, el primer alimento que se debe ofrecer es la Palabra de Dios, así como la promoción de la vida desde la concepción hasta la muerte natural. También hizo énfasis en la importancia de proteger a los más vulnerables, en especial a los niños, las mujeres y los ancianos, y de rechazar cualquier ideología que promueva el aborto o la eutanasia.
El Te Deum 2024 fue, sin duda, un llamado a la reflexión profunda sobre el papel de cada chileno en la construcción de una sociedad más justa, solidaria y compasiva, recordando que la verdadera celebración patriótica implica compromiso con el bienestar de todos, especialmente de los más necesitados.
