El sábado 25 de octubre, en el Colegio Nuestra Señora de la Presentación, se realizó la Asamblea Diocesana 2025, cuando ya está por concluir este Año Jubilar que invitó a todos los creyentes a ser “Peregrinos de Esperanza”.
Desde muy temprano comenzaron a llegar los agentes pastorales de las parroquias de la diócesis, sacerdotes, diáconos y religiosas. En total, participaron 220 personas que se involucraron activamente en el encuentro. Los asistentes fueron
acompañados por el obispo de Melipilla, Monseñor Cristián Contreras Villarroel, quien, luego de la oración inicial, dirigió
un mensaje agradeciendo la asistencia y animando a seguir comprometidos en la misión encomendada.
Los momentos de oración fueron guiados por las comunidades de la Parroquia San Francisco de Asís, de El Monte, y de la
Parroquia San Pedro, que ayudaron a contemplar y tomar conciencia del cuidado de la creación.
El padre Juan Pablo Miranda Núñez, Vicario Pastoral, expuso sobre la sinodalidad y presentó el itinerario y los objetivos de la implementación del Sínodo al que la Iglesia Universal está llamada. También dio a conocer a los miembros del Equipo Sinodal
Diocesano, encargado de promover y facilitar el crecimiento del dinamismo sinodal en los contextos concretos en los que vive cada Iglesia local; identificar herramientas y metodologías adecuadas; poner en marcha las iniciativas necesarias para avanzar en los pasos establecidos; y recoger los frutos de los procesos de implementación, con vistas a la fase de evaluación y a las Asambleas previstas a partir de 2027.
La acentuación pastoral para 2026 será “Iglesia que se compromete con el cuidado del ser humano y del medio ambiente”, siguiendo las Orientaciones Pastorales Diocesanas. Por tal motivo, se contó con la presencia del padre Gonzalo Castro, SJ, quien expuso el tema “Aproximación a una ecología integral. El cuidado del medio ambiente en la perspectiva de nuestra fe”.
En su exposición presentó los fundamentos bíblicos, teológicos y espirituales del cuidado de la creación; siete visiones ecológicas para discernir y situar la ecología integral cristiana; y una lectura de la realidad diocesana —sector rural, costa y zonas urbanas—, ofreciendo además una relectura de las Orientaciones Pastorales y Laudato Si’.
Propuso tres acciones concretas que se pueden realizar en una parroquia: una liturgia del agua, un huerto parroquial y una campaña ecológica. Invitó a dialogar en grupo y acordar alguna acción a realizar en sus comunidades. De esos diálogos surgieron iniciativas como crear un huerto de hortalizas, un jardín de flores para ornamentar el templo y otras actividades locales.
La Vicaría Pastoral entregó un volante recordando las fechas importantes de 2026 relacionadas con el cuidado del medio ambiente, invitando a toda la comunidad a perseverar en esta tarea común.
