EL PADRE JUAN PABLO MIRANDA: NUEVO VICARIO DE PASTORAL Y COMPROMETIDO CON LA COMUNIDAD DE MELIPILLA

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A principios de este año, la diócesis de Melipilla recibió al Padre Juan Pablo Miranda como su nuevo Vicario de Pastoral. Oriundo de nuestra diócesis, el Padre Miranda proviene de una familia de ocho hermanos. En 1999, recibió la ordenación sacerdotal de manos de Monseñor Pablo Lizama Riquelme, lo que significa que este año celebra su vigésimo cuarto aniversario de servicio religioso, un camino que comenzó en el Seminario Pontificio Mayor de Santiago.

 

El Padre Miranda ha sido vicario parroquial en la Parroquia Inmaculada Concepción de Talagante. Durante ese tiempo, también desempeñó el rol de asesor diocesano de pastoral juvenil, una tarea que ejerció durante cinco años. Posteriormente, asumió el cargo de vicario en la parroquia de Santa Rosa de Chena, en la localidad de Padre Hurtado. Después de concluir sus servicios en esa parroquia, fue enviado a estudios de postgrado en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, donde obtuvo una Licenciatura en Teología Fundamental.

 

A su regreso a Melipilla, fue nombrado Párroco de Santa Rita de Casia en María Pinto, además de asumir la dirección del Centro de Formación Diocesano, conocido hoy como “Escuela de San José”.

 

En 2010, fue trasladado como párroco a la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen en Curacaví. Durante ese tiempo, también ocupó el cargo de presidente de la Escuela de Diáconos de la diócesis hasta el año 2015. Fue en ese momento cuando asumió la presidencia del Consejo Diocesano de Prevención de Abusos, brindando apoyo en la atención de denuncias. A la fecha de hoy, continúa desempeñando este rol importante, al tiempo que ejerce su labor como párroco en la comuna de El Monte y como Vicario de Pastoral.

 

En su nuevo puesto como Vicario de Pastoral, el Padre Juan Pablo Miranda, trabaja en la coordinación, animación, promoción, autoridad y discernimiento de la pastoral en la diócesis de Melipilla. En relación con esta tarea, expresa su agradecimiento y su deseo de trabajar en estrecha colaboración con toda la comunidad de Melipilla: “agradecer por la confianza del señor Obispo en solicitarme este servicio, responsabilidad que realizaré con ayuda de Dios lo mejor que me sea posible; y con la libertad de dejarlo cuando el Obispo así lo estime conveniente. Segundo, la vida pastoral de la diócesis la realiza todo el Pueblo de Dios, y, por tanto, deseamos estar al servicio de ese Pueblo, para apoyarles en lo que necesitan. Buscamos promover y no imponer. Y, por último, será siempre necesario ir haciendo un camino de discernimiento sinodal, para lograr ser una Iglesia en salida, acogedora en las formas, pero que no renuncia en el fondo a predicar el evangelio, siendo fieles a la tradición y al magisterio”.

 

En los próximos tres años, el Padre Miranda se ha propuesto como objetivo, “dar a conocer y aplicar las orientaciones pastorales publicadas a finales de 2022, las cuales buscan fortalecer la vida comunitaria, enfocarse aún más en la formación de agentes pastorales en la prevención y cuidado en todos los alrededores de abuso, cultivar la vida espiritual y prestar mayor atención a las familias, los jóvenes y los adultos mayores, sin dejar de lado el cuidado del medio ambiente, todo ello desde el centro de Jesucristo.

 

Además, ha destacado la necesidad de renovar el departamento de catequesis, coordinando y unificando los tiempos, contenidos y métodos pedagógicos en todos los espacios catequéticos de las parroquias y colegios. Este proyecto tiene como meta concluir a fines de 2024, junto con la reactivación de la pastoral juvenil”, resaltó el Vicario de Pastoral.

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