El domingo pasado, se vivió una emotiva celebración en la Iglesia Catedral de la Diócesis¡ de Melipilla. La comunidad se reunió a las 11:00 horas para acompañar la ordenación diaconal de Miguel Ángel Aguilera, en una jornada marcada por la fe, la gratitud y la esperanza
Previo a la celebración, el nuevo diácono realizó el juramento de fidelidad ante Mons. Pedro Ossandón, Obispo Castrense, y Mons. Víctor Fernández, Vicario General. Uno de los momentos más significativos fue la cercanía y el cariño expresado por los fieles, signo concreto del Amor del Corazón de Jesús que se manifiesta en la Iglesia viva.
Durante la ceremonia se hicieron presentes también las oraciones de muchas personas que han acompañado este camino vocacional, así como la participación de jóvenes de la Diócesis, cuya presencia fue leída como un signo de renovación y esperanza para el futuro.
El diácono Miguel Ángel Aguilera se preparó durante nueve años en el Seminario Pontificio Mayor de Santiago y en la Universidad Católica de Chile. Desde su egreso, ha servido en la Parroquia Santa Rosa de Lima, en Chocalán.
En sus palabras tras la ordenación, compartió un mensaje especial dirigido a los jóvenes con inquietud vocacional: “Les comparto las palabras del Papa León XIV: no tengan miedo a responder al llamado que les hace el Señor y la Iglesia. El Señor nos da la gracia y quiere que permanezcamos unidos a Él. Es el Señor Jesús quien nos regala la felicidad y la plenitud”.
La Diócesis de Melipilla se alegra y da gracias por el ministerio que hoy comienza el diácono Miguel Ángel, confiando en que su servicio será fecundo para el Pueblo de Dios
