TODOS LOS SANTOS: UNA CELEBRACIÓN DE ESPERANZA Y COMUNIÓN

Comparte esta publicación

El 1 de noviembre se celebró la Solemnidad de Todos los Santos en diferentes localidades de Melipilla, entre ellas la de la Catedral. La Misa fue presidida por el padre Aitor Bilbao, quien recordó con gratitud a los santos canonizados y también a todas aquellas personas que, en silencio, supieron reflejar en sus vidas la huella de lo divino.

“Es una celebración de profunda esperanza, que nos invita a caminar con confianza y entrega hacia la plena comunión con Dios”, señaló el padre Aitor durante su homilía. Las lecturas del día ofrecieron un mensaje lleno de sentido. La primera, tomada del libro del Apocalipsis, escrita en tiempos de persecución, recordó la esperanza en la vida futura y la victoria sobre la muerte. La segunda lectura, en tanto, llamó a mantener viva la conciencia de ser hijos e hijas de Dios, fuente esencial de nuestra fe y esperanza.

El Evangelio proclamó las Bienaventuranzas según san Mateo, consideradas como la “carta magna del discipulado cristiano”. En ellas, Jesús invita a elegir el camino de la justicia, la paz y la pureza de corazón, mostrando las opciones que conducen a la
verdadera felicidad y plenitud.

La celebración se vivió con recogimiento y sencillez. No hubo ornamentos especiales ni actividades posteriores a la Eucaristía, pero sí una profunda reflexión sobre el llamado a vivir cada día con la esperanza de alcanzar la santidad en la vida cotidiana.

Suscríbete a nuestra revista Mensual

"Revista Iglesia en Salida"

Publicaciones similares

Aporta a nuestro obispado

Seguimos sirviendo, seguimos contando con tu aporte