VIGILIA DE PENTECOSTÉS EN PEÑAFLOR FUE UN LLAMADO A MIRAR LA REALIDAD CON ESPERANZA

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La comunidad de la parroquia de Peñaflor vivió una profunda noche de reflexión y oración, centrada en el Jubileo de la Esperanza. El sábado 18 de mayo, la parroquia Nuestra Señora del Rosario celebró su Vigilia de Pentecostés con una significativa participación de fieles. En el salón parroquial, se vivió una jornada de recogimiento, discernimiento y fe, marcada por el lema del Jubileo: ser peregrinos de esperanza.

La vigilia comenzó con una reflexión sobre distintas situaciones de dolor y fragilidad presentes en la sociedad: la falta de paz, el temor al futuro, la realidad de los jóvenes, migrantes, ancianos y personas privadas de libertad. Todo ello fue mirado a la luz de la fe.

El Pbro. Álvaro de la Espada, párroco de Peñaflor, explicó: “La idea fue mirar la realidad con ojos de esperanza, no negar el sufrimiento, pero descubrir en medio de él los brotes de vida y de renovación que nos muestra el Espíritu”.

La primera parte incluyó videos que contrastaban el drama y la esperanza en distintas realidades humanas. Luego, los participantes compartieron en grupos sus experienciaspersonales, descubriendo la acción de Dios en sus propias vidas.

La comunidad de la parroquia de Peñaflor vivió una profunda noche de reflexión y oración, centrada en el Jubileo de la Esperanza.

El sábado 18 de mayo, la parroquia Nuestra Señora del Rosario celebró su Vigilia de Pentecostés con una significativa participación de fieles. En el salón parroquial, se vivió una jornada de recogimiento, discernimiento y fe, marcada por el lema del Jubileo: ser peregrinos de esperanza.

La vigilia comenzó con una reflexión sobre distintas situaciones de dolor y fragilidad presentes en la sociedad: la falta de paz, el temor al futuro, la realidad de los jóvenes, migrantes, ancianos y personas privadas de libertad. Todo ello fue mirado a la luz de la fe.
El Pbro. Álvaro de la Espada, párroco de Peñaflor, explicó: “La idea fue mirar la realidad con ojos de esperanza, no negar el sufrimiento, pero descubrir en medio de él los brotes de vida y de renovación que nos muestra el Espíritu”.

La primera parte incluyó videos que contrastaban el drama y la esperanza en distintas realidades humanas. Luego, los participantes compartieron en grupos sus experienciaspersonales, descubriendo la acción de Dios en sus propias vidas.
“La intención era conectar cada historia con la realidad social desde una mirada creyente, donde el Espíritu Santo nos anima a no encerrarnos en el miedo”, agregó el Padre Álvaro.

En la segunda parte se proclamó el Evangelio de Juan (20, 19-23), donde Jesús se aparece a sus discípulos encerrados por miedo. La reflexión los invitó a abrir las puertas del corazón y del compromiso cristiano, dejando actuar al Espíritu Santo.

Durante la adoración al Santísimo, el silencio y la oración fueron protagonistas. Solo dos cantos —uno de entrada y otro de salida— acompañaron ese momento íntimo de conexión espiritual.

“La idea era entrar en contacto real con el Señor, sin distracciones, y permitir que la gracia del Espíritu nos fortaleciera”, señaló el párroco.
Al final de la vigilia, cada persona recibió un pequeño cirio con el logo del Jubileo, como signo de su compromiso personal de ser luz y esperanza en su entorno.
La experiencia fue valorada por los asistentes como una instancia de espiritualidad profunda y sencilla, que dejó en el corazón de la comunidad un deseo renovado de actuar como discípulos llenos del Espíritu.

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