¡Los movimientos eclesiales son un don, son la riqueza en la Iglesia! ¡Esto son ustedes!». (Papa Francisco)
El sábado 5 de septiembre en el salón de la parroquia San José-Catedral de Melipilla se reunieron los integrantes de Movimientos Laicales presentes en la diócesis con el Obispo, Don Cristián Contreras Villarroel.
Dicho encuentro, organizado por la Vicaría Pastoral, contó con la presencia de: Renovación Carismática, Sagrada Familia de Nazareth (Nazarenos), Retiros de Conversión, Encuentro de mamás en el Espíritu (EME), Encuentro de jóvenes en el Espíritu (EJE), Madrugadores y Encuentro de papás en el Espíritu (EPE).
El programa contó con un momento de acogida y de compartir un desayuno fraterno, un momento de oración, luego la presentación de cada Movimiento en el que dieron a conocer cómo surgieron y su misión en la Iglesia y culminó con la celebración de la Eucaristía.
El Obispo dirigió unas palabras a los presentes recordando la conferencia de Joseph Ratzinger (Papa Benedicto XV) del año 1998, titulada “Los movimientos laicales y su colocación teológica”, donde abarca el origen carismático y la naturaleza laical, la tensión entre Institución y Carisma, la conexión con la “profecía” de una Iglesia más pequeña, entre otros temas.
En la homilía dando gracias por cada uno de los Movimientos expresó: “Cada Movimiento tiene su historia y su modo particular de evangelizar. Algunos nacen para servir a los pobres; otros para acompañar a las familias, formar a los jóvenes, renovar la vida de oración o anunciar el Evangelio en ambientes concretos. Estas diferencias no deben dividirnos. Son distintos dones que pueden enriquecerse mutuamente”; y también “Los movimientos laicales recuerdan que la misión de la Iglesia no se realiza solamente dentro del templo. El laico cristiano está llamado a llevar a Cristo allí donde vive, y puede hacer presente la justicia, la paz, la verdad y la caridad del Evangelio”.
Antes de terminar recordó que un auténticamente católico se reconoce por su comunión con el Obispo, los sacerdotes, la parroquia y los demás miembros de la comunidad cristiana y finalmente pidió para que “cada Movimiento produzca frutos de santidad y servicio. Y que, unidos como un solo pueblo, podamos anunciar con nuestra vida que Jesucristo está vivo y sigue reuniendo a sus hijos en la unidad”.
Damos gracias a Dios por este encuentro fraterno y esperamos volver a realizarlo integrando a los demás Movimientos que esta vez no pudieron participar por diferentes motivos.















